Por Daniela Amores

“A mí me interesa seguir haciendo ese cine que soñamos en medio de una reunión, durante una conversación con amigos y que pueda conectar con todos los públicos”. Teresa Sánchez, mejor conocida como “Teresita» Sánchez, es una actriz cuyo rostro resulta familiar para quienes amamos el cine mexicano independiente desde hace décadas. Con una filmografía de al menos 50 películas, es difícil no sentir que la conocemos de algún lado, incluso si no hemos seguido de cerca toda su trayectoria. A través de personajes tan memorables como Minitoy (La camarista, 2018), hasta interpretándose a ella misma, su presencia ha sido parte de la industria del cine mexicano contemporáneo, pero su historia no comenzó allí.
Hace 40 años, explorando el teatro mexicano en su natal Michoacán, descubrió que el poder de la actuación podía trascender cualquier disciplina y fue ahí que entendió que lo que realmente la apasionaba era el cine. Tanto, que en el año 2022 se llevó el Premio Especial del Jurado World Cinema Dramatic en el Festival de Cine de Sundance, gracias a su maravillosa interpretación en la película Dos estaciones (2021), del director Juan Pablo González.
En Lumbre Cinema tuvimos la oportunidad de conversar con Teresita para hacer una retrospectiva de los papeles de su carrera, platicar sobre su protagónico estrenado este año (Moscas, dir. Fernando Eimbcke) y de los que tiene en puerta o más le emociona explorar.
Lumbre Cinema (LC): Moscas es tu proyecto más reciente, una película con mucha alma que logra conectar con las emociones del público a través de Olga y Cristian, dos personajes entrañables. ¿Cómo fue el proceso de construir un personaje con tantos matices y, al mismo tiempo, trabajar junto a la imaginación de un actor infantil?
Teresita Sánchez (TS): Siento que la construcción se fue dando desde un inicio, porque Vane y Fer (Vanessa Garnica y Fernando Eimbcke, guionistas de la cinta) lo tenían muy muy claro. Yo creo que la lectura me dio un panorama muy claro y ahí te vas apropiando. Es como si fueras recolectando referentes, porque yo creo que un actor, una actriz, se forma mucho de la observación, de lo cotidiano, de su entorno, del camión, del metro, de la fila del banco, y de tías, hermanas, etcétera, ¿no? O sea, tus referentes se van aglutinando de tal manera que tú eliges (qué tomas) de una y de otra, porque ya había un perfil muy claro. Yo recuerdo mucho una sesión que tuvimos con Vane y Fer en los multifamiliares, y ahí en una de las jardineras me leyeron la biografía de Olga, que fue tan conmovedora para mí que yo me solté llorando. Fernando acabó de leerlo y yo sentí una gran, gran ternura por esa mujer. Entonces, también eso: vas en ese proceso de apropiación, pero también de empatía, de cero juicio, y bueno, ya llega el momento en que te apareces al rodaje, y pues quien te viste, quien te peina, quien te maquilla, quien te acomoda tus cosas, tu casa como personaje, pone la otra parte que faltaba.

LC: Claro, y creo que precisamente tu filmografía está conformada por historias que retratan realidades profundas y relevantes para México, además de personajes con los que nos hemos encontrado al menos una vez en la cotidianidad. Cuando llega un nuevo proyecto a tus manos, ¿qué aspectos son los que tomas en cuenta para decidir formar parte de estos?
TS: Siento que es multifactorial, tiene que ver muchísimo con que yo no he querido tener agencia ni agente porque me encanta la cercanía, el tener cerca a quien concibió el proyecto. Y yo siento, Dan, que hay veces que desde el primer mensaje, desde las primeras líneas, me doy cuenta de si quiero o no. O sea, no es que todo se determine por ahí, sino que hay veces que te cuesta avanzar, porque ya hay algo que no te atraviesa, no llega a ti, no entiendes, no te hace vibrar. A mí no es que me interesen los guiones que tienen todo el potencial del mundo, porque finalmente tú lees un guión, grabas una película y resulta otra cosa. Y creo yo que la vejez me ha dado esa intuición de sentir, de saber dónde sí quiero estar, dónde quiero involucrarme e integrarme, porque para mí en esta etapa, en este momento de mi vida, ya todo tiene que ver con eso, con todo lo que cobija el proyecto.
LC: Me encanta que has trabajado con voces contemporáneas importantes como Lila Avilés y Alejandra Márquez Abella. Desde esa experiencia, ¿crees que la mirada femenina ha contribuido a transformar la manera en que se cuenta el cine en la actualidad?
TS: Definitivamente creo que sí, y creo que también me he topado con directores hombres muy sensibles, que de verdad son una maravilla con respecto a la sutileza, a la inclusión, a lo horizontal y tanto como como lo puede ser una directora mujer. Sí. Pero también creo que hay ciertos aspectos que tienen que ver mucho con la experiencia, la vivencia, el lugar desde donde sale una mujer, que van a marcar ciertas pautas. Una de las cosas que a mí me llamó más la atención de Moscas es la sensibilidad con la que se narra la historia tanto de Christian como como de Olga, en esos pequeños detallitos, en la fotografía. Y creo que por eso el cine mexicano contemporáneo se siente un poquito diferente, como con más sensibilidad.
LC: Sé que, además de cine, has hecho teatro por algunos años. ¿Cuál consideras que ha sido uno de los retos más importantes con el que te has encontrado durante tu trayectoria?
TS: Yo viví 36 años de la escena teatral y viviendo en Morelia tenía que diversificarme porque en provincia es más difícil. Recuerdo mucho que en una de las obras que participé, a mí siempre me dio mucho trabajo lo corporal, sobre todo en este asunto de las acrobacias, del rendimiento, me da mucho trabajo el miedo. Y este personaje hacía un montón de piruetas, el director dejó muy claro que él hablaba con actores y actrices profesionales, y recuerdo mucho estar sola en un espacio de entrenamiento, practicando las maromas con torres de tela y arreglándomelas por mí misma. No te puedo explicar cuánto me costó esa obra en términos de lo que tiene que ver con un reto físico. Ese día del estreno yo no paraba de llorar por esa sensación de: “yo lo hice y con mis propios medios”, era una conjunción de sensación y sentimientos y estados anímicos. Y en cine, en Dos estaciones con Juan Pablo González, manejar una trocota y darle vueltas como trompo, eso fue para mí un gran reto, porque yo para manejar soy muy mala y me da mucho miedo. Yo no sabía que tendría que hacer esto, me habían dicho que iba a derrumbarme, pero ya a la mera hora no, entonces me sudaban las manos, era una cosa impresionante, pero también lo logré y me sentí muy, muy satisfecha.
LC: Y fue esta película la que te valió un premio, ¿no?
TS: Sí, exactamente.

LC: Y hoy, después de tantos años de carrera, ¿cómo se siente la Teresita que empezó en la actuación de teatro, respecto a la que eres actualmente?
TS: Ay, qué bonita pregunta. Siento muy bonito. Porque siempre anhelé la escena teatral, conocí muchos aspectos de los títeres, de la narración oral, de las sombras. Y trato de hacer improvisación, playback, y sentía que yo iba a morirme ahí, en ese tablado. Que ese iba a ser mi mundo, mi universo. Yo sentía que ese iba a ser mi destino y mi final. Y estaba bien, porque lo amo. Pero el cine llega de una manera fortuita. Te quiero contar que yo, de adolescente, era un amante del cine que, que ahora he podido hacer, por ejemplo, con Nicolás Pereda (Fauna y Lázaro de noche, por ejemplo) o con Juan Pablo González, o sea, por eso me vino el llanto, porque eran películas que yo amaba. Ese tipo de películas contemplativas, donde se ve que alguien más está respirando esa historia. Ahora siento que estoy haciendo el cine que yo amé en la adolescencia y eso me llena de mucha gratitud.
LC: Qué bonito debe sentirse y además, formar parte de esta evolución del cine mexicano y de cómo se cuentan historias ahora. Para ti, ¿en qué punto crees que se encuentra actualmente? Yo, personalmente veo un gran panorama.
TS: Yo siento que sí se está haciendo mucho cine, como que hay ya un un flujo que no para. La juventud está ganando unos terrenos insospechados, hay muchos proyectos, muchísimos, de todo tipo. Y creo que está bien, esta diversidad está perfecta, está muy lindo. Para mí hay una necesidad muy personal y muy íntima de poder focalizarme en las historias que son, siento yo, genuinas. Porque eso se nota, yo hago una broma con mis amigos que les digo que ya estoy podrida por dentro porque siento que todo se vuelve de pronto predecible y que de pronto también le ves las costuras. Pero hay historias que yo amo y en las que me meto y me sumerjo en ese mundo.
LC: Y para terminar me gustaría preguntarte, ¿qué sigue para Teresita? ¿Actualmente te encuentras participando en algún proyecto del que nos puedas spoilear un poquito?
TS: Tengo mucho trabajo, bendito el universo. Las personas me siguen llamando, siento que que me sigo inclinando por proyectos de muy bajo presupuesto, porque creo en ellos y no puedo negarme. Viene una película en Xalapa, es una historia muy linda. Después viene otra película con Omar Robles Cano, de la casa productora Muchachxs Salvajes de La eterna adolescente, que hicimos en Guadalajara. Aquella vez Lalo (Eduardo Esquivel) fue el director y su productor Omar y ahora Omar dirige y Lalo produce. A mí me encantaría seguir con mis amigos, haciendo el cine que soñamos en una reunión, en una plática y que ya se ve como posible, que ya esté a la vuelta de la esquina. Siento eso mucho más atractivo, más poderoso, más hermoso que pensar en un gran director o en una gran directora. Mis amigos, quienes nos queremos, quienes ya sabemos cómo respondemos, qué nos da miedo, qué nos duele, eso me gustaría seguirlo por siempre. Seguir trabajando con Nicolás (Pereda), que yo le debo todo, con él empecé y que lo amo, amo su cine y lo admiro con toda mi alma, eso es algo que yo deseo para mi vejez más vejez.

Para Teresita, la industria ha marcado un antes y después no solamente en su carrera, sino también en su vida. Ella se mantiene muy optimista sobre el panorama del cine mexicano y, sin duda, nosotras también. Muchos proyectos más se encuentran en conversaciones, y otros se encuentran ya a la vuelta de la esquina. Uno de los más recientes proyectos de Teresita, que particularmente nos emociona en Lumbre Cinema y que se aproxima a su estreno, es la primera cinta de ficción del director Bruno Santamaría Razo, Seis meses en el edificio rosa con azul, que esperamos con ansias ver pronto en su estreno.
