Los básicos de Blanmi Núñez, programadora

Blanmi Núñez (Ciudad de México, 1985) es programadora de cine, gestora cultural y docente. Diseñadora industrial por el ITESM campus Querétaro (2005-2009, tiene una maestría en Comunicación y Cultura Digital por la Universidad Autónoma de Querétaro (2017-2019), con una línea de investigación sobre las prácticas de consumo de cine en plataformas de streaming.

Fue Coordinadora de Diseño y Difusión del Museo de la Ciudad de Querétaro. Actualmente es Coordinadora de Programación en Documental Ambulante A.C., donde ha colaborado en proyectos como el Climate Story Lab con DocSociety (Reino Unido), el Foro Latinoamericano de Cine e Impacto Social con Taturana (Brasil) y la Gira de Documental Ambulante. Forma parte de DISCO (Descentralized Independent Storytellers Cultural Organizers), una red global de cine documental que busca estrategias de sostenibilidad para el cine documental independiente, colaborando con organizaciones en Líbano, Kenia, Indonesia, Reino Unido, entre otros.

En 2024 se unió al equipo docente de la Locarno Industry Academy en Costa Rica. Fue parte de Berlinale Talents en 2025 por su trabajo como programadora y diseñadora de audiencias. Actualmente está lanzando Cortexfachada, un proyecto de exhibición de cine y arquitectura.

Estos son los consejos básicos de Blanmi como programadora de cine:

1. Programa desde la raíz

Asegúrate de que la programación esté alineada con los objetivos del proyecto. Si trabajas en un festival, una muestra o un proyecto independiente, reflexiona sobre su orientación y propósito. Pregúntate: ¿qué buscas generar en el público?, ¿cuál es la identidad del proyecto?, ¿qué temas y enfoques son prioritarios?

Una película puede ser excelente por sí misma, pero si no encaja en la visión general, quizá no sea la mejor opción para ese contexto. La curaduría implica tomar decisiones conscientes, considerando qué historias aportan valor al propósito del proyecto y cómo cada selección dialoga con el resto de la programación. Una buena práctica es definir desde el inicio criterios de selección claros que sirvan como brújula para todo el proceso.

2. Piensa en los públicos más que en “el público”

No hay un solo tipo de espectador. El cine llega a personas con diferentes edades, intereses, contextos culturales y niveles de acceso. Considerar estas diferencias es clave para construir una programación más incluyente.

Puedes diseñar secciones dentro de la programación para atraer distintos tipos de personas: cineastas, activistas, comunidades específicas, estudiantes, etc. También es útil identificar elementos universales en las películas: ¿qué emociones o problemáticas pueden conectar con diferentes personas más allá de su contexto inmediato?

Además, es importante reflexionar sobre las barreras de acceso. No todas las personas pueden asistir a funciones en salas convencionales. Explorar formatos híbridos, funciones en espacios comunitarios o actividades de mediación puede ampliar el impacto y hacer que más personas se sientan parte del proyecto.

3. La curiosidad y la investigación son vitales

Explorar el panorama cinematográfico constantemente es esencial para una programación relevante y actualizada. No te limites a los estrenos más mediáticos; busca en festivales grandes y pequeños, revisa catálogos de ediciones pasadas, explora plataformas de distribución independiente y presta atención a circuitos alternativos.

Algunas estrategias útiles de investigación incluyen:

  • Asistir a festivales y mercados de industria, donde puedes descubrir películas antes de que estén disponibles comercialmente.
  • Revisar programas de festivales anteriores para identificar tendencias, directores emergentes y películas que puedan encajar en tu proyecto.
  • Mantener comunicación con distribuidores, agentes de venta y realizadores, ya que pueden ofrecer acceso a películas que aún no han sido ampliamente difundidas.
  • Tener un registro de las películas que descubres, sus datos de contacto y posibles rutas de acceso facilitará el proceso de selección cuando llegue el momento de programar.

4. La experiencia completa

Programar no es solo elegir buenas películas, sino diseñar una experiencia cinematográfica significativa. Piensa en cómo las películas dialogan entre sí dentro de una sección o un evento, cómo impactan al público y qué tipo de conversaciones pueden generar.

Algunas claves: 

  • Acompañamiento contextual: En ciertos casos, especialmente cuando las películas abordan temas complejos, es útil contar con alguna mediación, un panel de discusión o material adicional que ayude al público a procesar lo visto.
  • Los espacios que se seleccionan para la proyección de las películas también influyen en la programación. Desde los formatos de proyección, el aforo, el territorio, etc. 
  • Cierre y reflexión: A veces, una sola frase al final de la proyección puede ayudar al público a asimilar la película. Pequeños gestos como estos pueden hacer una gran diferencia en la experiencia.

5. No hay una decisión correcta

No existe una única manera de programar ni una lista definitiva de “las mejores películas”. Todo depende de lo que se quiera lograr con la programación.

Por ejemplo, en una función inaugural, podrías elegir una película que represente la línea curatorial del proyecto, una que genere un diálogo intenso o una que convoque a un público más amplio. Todas estas opciones son válidas, pero es importante asumir la decisión y ser consciente de sus implicaciones.

Cada elección dentro de una programación tiene  impacto. Reflexiona sobre qué mensaje se está transmitiendo con las películas seleccionadas, cómo se complementan entre sí y qué experiencia se está ofreciendo al público.

6. La programación no es neutral

Programar implica una gran responsabilidad: en muchos casos, eres el último paso entre una película y el público. Hay que pensar en qué historias queremos compartir, desde qué voces, qué territorios y qué formas de hacer cine queremos visibilizar.

La programación no es neutral; es una toma de postura sobre el mundo y sobre el cine. Decidir qué películas mostrar y cómo presentarlas tiene un impacto en la forma en que el público percibe ciertas realidades. Es importante asumir este papel con conciencia y con una ética clara.

7. Construye relaciones

La programación no solo se trata de selección, también es un ejercicio de diálogo y colaboración. Mantener comunicación con realizadores, festivales, productores y agentes de ventas puede enriquecer tu perspectiva y abrir nuevas oportunidades.

Algunas recomendaciones:

  • Si tienes la oportunidad de asistir a mercados de industria, aprovéchala. Agendar reuniones con distribuidoras, agentes de ventas o representantes de distintos países puede marcar la diferencia.
  • Cultivar relaciones a largo plazo con cineastas y colaboradores permite desarrollar una programación más sólida y diversa en el futuro.
  • Escuchar las experiencias y desafíos de quienes hacen las películas puede dar una visión más profunda sobre los procesos creativos y de producción, lo que puede ser útil para una mejor selección.
Blanmi Núñez, programadora, a la izquierda de la foto guiando una charla  ante otras 5 personas que la miran.
Foto: Cortesía

8. No programar desde el gusto personal (o al menos no solo desde ahí)

A veces, una película que no te entusiasma personalmente puede ser esencial para la programación. Si bien la intuición y los intereses personales son parte del proceso, es importante no dejarse llevar únicamente por ellos.

Cada proyecto en el que programas tiene sus propios objetivos y su propio público. Es natural que tu mirada esté atravesada por tus intereses, pero hay que considerar qué elementos son esenciales para integrar una programación diversa y enriquecedora.

No se trata de dejar de lado el criterio personal, sino de equilibrarlo con una visión más amplia sobre lo que el proyecto necesita y lo que el público puede encontrar valioso.

9. Programar no se hace de manera aislada

Aunque pueda parecer un ejercicio individual, la programación se enriquece cuando se piensa en el contexto en el que se desarrolla. Algunas preguntas clave:

  • ¿Qué necesita tu organización o proyecto en este momento?
  • ¿Cómo se vincula la programación con la sostenibilidad del proyecto a largo plazo?
  • ¿Cómo responde a los intereses y necesidades del público?

Si estás programando en un proyecto con continuidad, no veas cada selección de manera aislada, sino como parte de un proceso más amplio. Pensar en la evolución del proyecto y en su impacto a lo largo del tiempo puede ayudar a tomar mejores decisiones.

10. Expande tu mirada más allá del cine

Ver cine es fundamental para programar, pero limitarse solo a ello puede hacer que pasemos por alto perspectivas esenciales. Explorar otras disciplinas y formas de conocimiento enriquece la manera en que seleccionamos y presentamos las películas.

  • Leer sobre los temas que estás programando: Libros, ensayos, artículos académicos o crónicas pueden dar profundidad y contexto a las historias que elegimos compartir.
  • Explorar otras artes: El teatro, la danza, la música, la fotografía y las artes visuales pueden aportar nuevas formas de narrar y conectar con el público.
  • Conocer el trabajo de especialistas y activistas: Si programas sobre temas sociales, ambientales o políticos, es clave escuchar a quienes los estudian o los viven en su día a día. Esto no solo te dará una perspectiva más informada, sino que puede ayudar a diseñar actividades que complementen las proyecciones.


    Salir del cine y acercarnos a otras disciplinas nos permite descubrir puntos ciegos, cuestionar nuestras certezas y hacer una programación más completa, con una visión más amplia del mundo.

BONUS 

11. Sé flexible y adáptate al cambio

El cine y su contexto están en constante transformación. Mantener una actitud flexible es clave para hacer una programación más dinámica y significativa.

Aspectos a considerar:

  • Cambios en el contexto social y político: Las lecturas sobre ciertas películas pueden modificarse con el tiempo. 
  • Disponibilidad de películas: No siempre podrás acceder a todas las películas que quisieras programar. Tener alternativas y saber adaptarte a las circunstancias hará que el proceso sea más fluido.
  • Respuesta del público: A veces, la recepción de una película puede ser diferente a lo esperado. Escuchar al público y estar abierto a ajustes en futuras ediciones fortalecerá la programación y su impacto.

La programación no es estática ni definitiva. Adaptarse y aprender de cada experiencia permite mejorar y seguir explorando nuevas formas de conectar el cine con el público.

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