Los básicos de Paloma Petra, productora y actriz

Foto: Cortesía

Paloma Petra (Monterrey) es productora, guionista y actriz. Seleccionada en Berlinale Talents en 2020, ha desarrollado una carrera multidisciplinaria en el cine, apostando por historias que desafían narrativas convencionales y amplifican las voces norestenses en la industria.

Como productora, ha trabajado en proyectos destacados como Dios y la cumbia del Diablo de Carlos Lenin, ganador del VAFF Award y WCF Audience Strategy Award en el Berlinale Talents Co-Production Market 2023, así como en el largometraje documental Ligeras insinuaciones del color rojo, también de Lenin, apoyado por FOCINE.

En su faceta como actriz, ha participado en El Norte sobre el vacíoLa Paloma y el LoboLa liberación (Prime Video), Ella camina sola (Vix+), Sierra Madre (Max) y El Colapso (Vix+). Protagonizó y produjo El sueño más largo que recuerdo, ganador del Ariel a Mejor Cortometraje de Ficción y con estreno en Sundance.

Estos son los consejos básicos de Paloma Petra como productora:

1. El proceso es más importante que la película.
Hacemos cine para compartir un cachito de nuestra humanidad y dejarla impresa en la pantalla. Pero una película no vale la pena si el camino para hacerla fue un infierno. El cine es un arte colectivo, y la manera en que llegamos a la meta importa tanto como el resultado final. Cuidar el proceso, respetar al equipo y crear un entorno donde todos puedan hacer su mejor trabajo es lo que realmente hace la diferencia. Porque, al final, lo que recordamos no es solo la película, sino cómo la hicimos.

2. Escucha tu voz.
Muchas veces se piensa que una productora solo “resuelve problemas” y le da herramientas a los creativos para que hagan su trabajo. Pero un productor con voz propia tiene una visión y una aportación creativa fundamental en la película. La producción no es solo logística; es narrativa, es estrategia, es arte. Encuentra tu perspectiva y deja tu huella en cada proyecto.

3. Escoge bien a tu familia.
Se dice que al filmar una película creas una familia con el cast y el crew. Pasas meses enteros conviviendo en momentos de estrés y cansancio, en los que el carácter real de las personas se revela. Con el tiempo, aprendes a rodearte de un equipo en el que confías, tanto técnica como emocionalmente, para atravesar los retos de una producción. Pero también te toparás con personas en las que creías confiar y descubrirás que no comparten tu filosofía de trabajo. Producir es volverte madre o padre de una película, y esa relación es para siempre. Elige bien qué proyectos quieres que te acompañen de por vida y con qué personas quieres compartir ese viaje.

4. Ve a terapia.
La inteligencia emocional es una de las herramientas más poderosas que un productor puede tener. Dirigir equipos grandes o pequeños implica manejar egos, expectativas y emociones. Hay que saber escuchar, entender, negociar y tomar decisiones sin dejar que el estrés o la frustración nublen el juicio. No tomarse las cosas de manera personal y enfocar las energías de todos hacia el bien de la película y del equipo es clave. 

5. Sé consciente del tamaño de tu película.
Forzar una película de gran escala a un presupuesto reducido es un error que siempre termina costándole a alguien: al crew, al cast, a los productores. Una película mal dimensionada puede convertirse en una experiencia de trabajo injusta o insostenible. Al mismo tiempo, presupuestos excesivos pueden matar la creatividad. Los límites bien establecidos son aliados de la imaginación; solo hay que saber hasta dónde estirar la liga sin romperla.

6. Quédate a ver los créditos de las películas.
Los créditos son una radiografía de cómo logró existir una película. Ahí puedes ver el tamaño real del equipo, cuántos apoyos internacionales tuvo, si fue financiada con fondos o producida por un gran estudio. Observar los créditos es una manera de entender la industria, aprender sobre modelos de producción y reconocer el esfuerzo colectivo que hace posible una película.

7. Aprende a decir que no.
No todo proyecto es para ti y no toda oportunidad vale la pena. Como productora, tendrás que tomar decisiones difíciles: rechazar un guion que no resuena contigo, negarte a trabajar con alguien que no comparte tu ética o soltar un proyecto que no tiene futuro. Decir que no es un acto de protección para tu tiempo, tu energía y tu reputación. La intuición y la experiencia te enseñarán cuándo avanzar y cuándo dar un paso atrás.

8. Saber cuándo marcharte.
Hay proyectos que terminan demandando más de lo que puedes o quieres dar y está bien reconocerlo. No todas las películas valen el desgaste emocional o físico. A veces, por más que quieras que algo funcione, las circunstancias, el equipo o las dinámicas de trabajo no son sostenibles. Aprender a establecer límites y ponerte a ti primero no es un fracaso, es un acto de respeto hacia tu tiempo, tu salud y tu carrera.

9. La película no termina cuando se estrena.
El cine no se acaba con el último corte o el primer festival. La distribución y exhibición son extensiones de la producción. Saber vender tu película, posicionarla en festivales, negociar con plataformas y mantenerla viva en la conversación es parte del trabajo. Acompaña tu película hasta el final. Al fin y al cabo, como productora, eres la primera en creer en ella y la última en soltarla.

10. Atrévete a ser mediocre.
Como mujeres, tenemos el síndrome del impostor a todo lo que da y siempre tengo que recordarme a mí misma: Allá afuera hay un hombre blanco heterocis mediocre que está logrando todo lo que a ti te da miedo hacer. LánzateNo esperes a tener el guion perfecto, el presupuesto ideal o la aprobación de todos. Si tienes una historia que resuena contigo, vas. Lo importante no es ser brillante desde el inicio, sino aprender en el proceso.

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