Entrevista con Nina Wara y Lourdes Manzano, del documental «Me niego rotundamente»

Por Fabiola Santiago

Collage con stills y póster de la película. Fotografías: Chile Conecta.

El feminicidio de la joven Andrea Aramayo acaparó la atención de los medios bolivianos en 2015, cuando su pareja sentimental William Kushner la atropelló y quiso deslindarse de responsabilidades, alegando que se había tratado de un accidente. Desde México, la cineasta Nina Wara ahondó en este caso que para ella iba más allá de lo mediático; Andrea era su prima y esta era solo la punta del iceberg de una historia de violencias que se remontaba a varias generaciones. A través de entrevistas, fotografías, material de archivo y animación, Wara va haciendo una arqueología de las mujeres que sostienen su historia familiar y logra devolver a Andrea una profunda dimensión humana ignorada en la cobertura de los medios. 

Producida por Lourdes Manzano y Paula Astorga, Me niego rotundamente tiene su estreno en Ambulante 2026. Conversamos con la directora Nina Wara y la productora Lourdes Manzano sobre este documental. 

LUMBRE CINEMA (LC): La película parte de la historia de Andrea, pero trata de muchas otras cosas: por supuesto, de su feminicidio, pero también de tu familia, de las violencias generacionales e incluso de la memoria. ¿En qué momento decides que esto es algo que vas a abordar como cineasta? Es decir, unir tu vida familiar con tu trabajo como directora…

NINA WARA (NW): En un inicio la película era básicamente contar las violencias intergeneracionales y (tratar) el caso de Andrea como esta semilla de donde salen tantas preguntas y tantas posibilidades de dialogar. Pero luego Lourdes y Paula Astorga me obligaron a salir en la pantalla. Me convencieron e hicimos el rodaje conmigo en el 2023, 2024.

LC: O sea, tu idea era estar solo detrás de la cámara. 

NW: Exacto, yo iba a generar diálogos. Pero es verdad que se gestaba otro tipo de dinámica.Entonces, así se decidió; pero sí, en un inicio muchas cosas fueron primero diálogos y encuentros. Son cinco años de estar yendo y viniendo, como que hicimos una relación a largo plazo. La decisión central de hablar de las generaciones parte de que no queríamos hacer un true crime; es un caso muy sonado en Bolivia, que fue como un reality show durante años, de que los medios de comunicación publicaban todos los días qué estaba pasando. Entonces para mí había dos puntos muy importantes, que eran no convertir la película en true crime, sino hablar de Andrea viva, y hablar de la Andrea que tuvo una hija, que tuvo novios, que le encantaba bailar, que le gustaba comer no sé qué, y no convertirla en la Andrea muerta, como una cifra, como es el caso de muchísimos casos de feminicidio.

LC: Entonces, Lourdes, cuéntame, ¿cómo se dieron cuenta de que esto iba a ser una diferencia? También por lo que me dicen, me da la impresión de que la forma de involucrarse como productoras sí fue de mucho acompañamiento, incluso influyendo también en la parte creativa… 

LOURDES MANZANO (LM): Sí, algo muy padre es que Nina siempre permite a sus productoras hacer eso, que es lo que nos gusta, la producción creativa. Digo, también hay que hacer el Excel, ¿no? Pero creo que los que hacemos esto es porque creemos en las historias y nos gusta formar parte de ellas. 

Como que todo esto se fue tejiendo; al final está hablando de su familia y, sobre todo, está hablando de las distintas generaciones y ella es una de las generaciones y tiene un punto de vista. Ella también es resultado de todo lo que viene desde el tatarabuelo, o sea, no puedes sacarla de la familia. Y, sin duda, creo que eso hizo que el documental creciera, porque es una historia tan íntima y tan personal que necesitábamos verla y también saber quién es Nina, porque justo de lo que se está hablando es de que vamos a romper el silencio. ¿Por qué? Para ponerle nombre y apellido, pero para decir “hasta aquí”, para romper la cadena de violencia, para que ahora las nuevas generaciones (Nina y Cami) tengan otro tipo de relaciones y otro tipo de futuro. Entonces era importante, porque a mí algo que me gusta mucho de la película es que, por supuesto que es durísima, pero tiene este tono de esperanza y de sanación que es bien lindo. 

LC: Ahorita que comentas, Lourdes, que tiene también este tono amoroso, me preguntaba justo qué referentes tuvieron de otras películas. Creo que la gran diferencia cuando estas historias las cuentan las mujeres es que nos centramos más en el acompañamiento. ¿Tuvieron alguna película en mente? 

NW: Una con la que yo dije “eso, yo quiero hacer eso, quiero ser ella” fue una peli que vi en Ambulante de una cineasta que se llama Aliona van der Horst y la película se llama De papas y amor. No tiene nada que ver con violencia, pero la forma en la que cuenta sobre su familia, en la que va desentramando un montón de secretos sobre lo que la familia vivió durante la hambruna y cómo se juzgaron. Y ella va entendiendo lo que vivió cada una de las miembros de su familia, que además tiene una animación preciosa. Como que dije “wow, es tan sutil y al mismo tiempo tan empática”. Además ahí dijimos “bueno, vamos a usar animación” (a cargo de Jennifer Skarbnik, David “Diómedes” Heras).  

LC: ¿Y antirreferencias? Quizá no títulos específicos, pero ¿qué cosas quisiste evitar? 

NW: Yo creo que lo principal, y que teníamos todas en la cabeza, era “esto no es un true crime”. Esto no se puede contar otra vez así, ya no es necesario, ya lo han hecho muchas veces y de unas maneras muy poco cuidadosas. Teníamos gran cantidad de material de archivo y en algún punto decíamos “es que suma un montón a demostrar esa cosa descarnada de la información y de la manera de tratar a las víctimas”. Y ahí también fue un trabajo muy importante de ellas (las productoras) de dosificar. No queremos contar todos los detalles, porque incluso hay videos de Andrea en el hospital con la cabeza rota, hay videos de la calle llena de sangre, hay todo eso. Y lo mismo decía Helen: “yo no quiero recordar a mi hija muerta”. Esa también fue nuestra premisa, hablar de esta mujer, qué ha sido todo eso en su vida y no es un cadáver, Es una persona que tuvo mil facetas buenas, malas, como todas. 

LC: Y Helen (la madre de Andrea y tía de Nina), ¿les pidió algo en particular antes de empezar el proyecto? 

NW: En un inicio no quería que apareciera Camila (hija de Andrea). Esto no sale en la película porque entonces sería de tres horas, pero William Kushner es un hombre con mucho poder, mucho dinero y de una sociedad muy conservadora. Y tiene un club de fans.Hay una red en Facebook como dos mil personas que dicen que esta bruja lo metió en prisión y le arruinó la vida a este pobre hombre, que fue un accidente y que lo único que quiso era quererla. El punto es que hay todo un sector que dice que fue su culpa (de Andrea), porque estaba en un bar. Toda esa narrativa generó un acoso muy fuerte contra Helen y contra Camila. Un día apareció un tipo en la calle caminando y le gritó al oído a la niña de 12 años: “¡Viva Kuchner!” Y se fue. Fue muy mediático, todo el mundo conocía a Andrea, a Camila, a Helen y había mucho miedo de que Camila apareciera a cuadro, pero luego ella sola se empoderó y dijo “¿por qué me voy a esconder yo? Que se esconda él”. Y como lo dice Gisèle Pelicot: “Que la vergüenza cambia de bando”. Entonces Helen dijo que sí, porque es importante que se cuente también desde su perspectiva.

LC: Entonces al final ellas se apropiaron de la película , ¿no? 

NW: Hubo un diálogo, ellas vieron el corte antes de cerrar para decir qué les parecía, si había algo con lo que no estaban cómodas.

LC: ¿Y de dónde viene el título de la película?

NW: Cuando empezamos la peli estaba buscando dispositivos narrativos y entonces le pedí a mi madre que me escribiera una carta, como su posicionamiento, digamos, ante la cuestión familiar. Y me escribió una carta muy bonita que acaba diciendo “me niego rotundamente a vivir en una jaula” y yo no me acuerdo del resto. Y entonces me pareció muy bonito porque es justo en una negativa a muchas cosas y un posicionamiento.

LM: La carta es muy bonita porque habla de lo que fue crecer en la sociedad de Bolivia y de cómo la mamá de Ana María (madre de Nina), la abuela, vivió en una jaula y tuvo que comportarse de cierta manera y entonces Ana María te dice “yo me niego rotundamente a vivir en esta jaula y voy a romper la jaula”. Y yo siempre dije que la  carta tenía que estar en algún momento…No la logré convencer (a Nina), que está bien y entiendo el por qué no, pero en la escena en la que Ana María está subiendo la montaña en mi cabeza está esa carta.

LC: Y a propósito del título de Me niego rotundamente y de la violencia contra las mujeres, dime tres cosas a las que te niegas rotundamente.

NW: Me niego rotundamente a seguir viviendo con miedo, a que nos quiten la libertad y a que nos quiten las ganas de vivir. 

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