Los básicos de la Morena de Fuego (Valeria Villegas Lindvall, investigadora de cine de terror)

Collage. Foto cortesía de Valeria Villegas Lindvall

Valeria Villegas Lindvall es doctora e investigadora en cine con especialidad en terror latinoamericano, pensamiento feminista y descolonial, ganadora del Early Career Award
por parte de la Asociacion de Estudios Latinoamericanos en 2023. Otrora redactora de
Rolling Stone México
, hoy continúa su trabajo en publicaciones como editora de
reseñas en la publicación especializada MAI: Feminism & Visual Culture y parte de su
consejo editorial con Punctum Books. Es ávida colaboradora de productoras como
Arrow, Vinegar Syndrome y Powerhouse, y eterna apasionada de la cultura pop
latinoamericana.

Es autora del texto curatorial de la muestra colectiva Maravillosas, monstruosas. Cuatro décadas de terror en el cine, que se exhibe desde el 12 de marzo de 2026 en el Centro de la Imagen.

Si, como ella, deseas incursionar en la investigación sobre cine, estos son sus consejos básicos para arrancar:

  1. Agárrate de lo que amas (y no temas a desarmarlo y cuestionarlo)
    Yo aprendí a escribir y jamás dejé de hacerlo. Desde ahí comencé a agarrarme de ese amor que le tengo a analizar lo mío y lo de otres, a hacer preguntas, a investigar. A buscarle chichis a las hormigas. Cuando se trata de temas de investigación, es cierto que une convive con el tema, sus aristas y recovecos hasta soñarlos. Recuerdo muy bien a la escritora Caitlin Moran aconsejando escribir sobre aquello que amas —y no me queda más que recomendar sus novelas Cómo se hace una chica y Cómo ser famosa, donde la protagonista se construye a partir de ser una notoria hater y una amante irredimible que lo refleja en su escritura. Algo así con la academia: no tengas miedo de escribir e investigar sobre lo que amas… pero estate preparade para cuestionarlo. Eso es lo divertido de generar conocimiento: nunca acaba.

  2. Hazle caso a tu intuición (y siempre ten algo a la mano para registrarlo).
    No siempre se sabe a ciencia cierta qué vas a encontrar, si habrá alguna brecha, algún silencio donde no haya registro o conocimiento sobre el cual construir. ¡Pero eso es una buena noticia! Los silencios y las omisiones también son información. Hazle caso a tus corazonadas y adéntrate a donde te lleve la curiosidad —a fin de cuentas, yo siempre he pensado que une buen periodiste, investigadore, es une chismose profesional— y sobre todo, siempre ten algo a la mano para registrarlo. Te sorprenderías de saber cuántos fraseos, conexiones o incluso líneas de investigación se registraron en servilletas durante conferencias, notas de voz a medio dormir y papelitos al salir corriendo en medio regaderazo.

  3. No le huyas a la cultura popular: abrázala.
    La cultura popular (hasta la más vilipendiada o vista con sospecha) es el pulso de lo que ocurre en el consciente (e inconsciente) colectivo, un signo de los tiempos diría Prince. En un inicio, parecía algo extraño o incluso improbable que un proyecto con el cine de terror latinoamericano como bandera tuviese recepción… y sí que ocurrió. A veces hay que lanzarse al vacío y reivindicar lo que otros consideran poco serio. Ahí está una riqueza interminable y… ¿te digo un secreto? La filosofía más sofisticada y el pensamiento más clavado no están peleados con el goce popular. Es precisamente ese goce popular lo que nos da la clave de lo que ocurre fuera de círculos de pocas personas. Es ahí donde nuestro conocimiento, crítica y análisis sigue vivo. Debe ser de todes y no para quienes pueden pagarlo o acceder a él en circuitos cerrados.

  4. Los proyectos llegan a donde deben estar, ten paciencia.
    Antes de dedicarme a la academia de tiempo completo (o casi, porque sigo con un pie firme en los medios físicos y más allá), estuve mucho tiempo mandando proyectos, refinándolos y buscándoles un hogar. Soy enormemente privilegiada de poder hacer lo que hago. Sin embargo, la academia es una profesión de satisfacción diferida, con trabas institucionales y, para qué mentir, muchas veces insular y solitaria. Muchas veces estuve a punto de dejar por la paz la idea de una investigación doctoral, y tras muchas convocatorias fallidas, llegó a donde tuvo que florecer. Me monté en la ola. Aunque este básico viene con muchos asegunes, peros y paréntesis —a todes nos atraviesan circunstancias y opresiones distintas— es cierto que el tiempo acomoda lo que debe: los proyectos han llegado cuando la madurez me ha permitido saber lo que no fue y aprovechar la única oportunidad que me cayó hasta exprimirle la última gota. Y de ahí pa’l real.

  5. Diversifícate, no le tengas miedo a nuevos formatos.
    Si algo le aprendí a la vida en Rolling Stone es que una piedra rodante no se enmohece. No le tengas miedo a ser ajonjolí de todos los moles. No todo te va a salir a la primera, incluso podrías encontrarte con que los formatos y maneras en que abordas tus proyectos no son lo tuyo. Escribir, hacer videoensayo, trabajo de voz —todas estas cosas han llegado en momentos distintos a mi vida. Editar en oficina, cubrir festivales o estar del otro lado generando escritura para les deseoses de chisme académico, siempre ha habido algo qué aprender.

  6. Haz comunidad, escucha muchas voces (incluyendo aquellas con las que no estés de acuerdo).
    Esta es básica, importante y crucial. Generar conocimiento y reflexionar puede ser un proyecto solitario (así como el de migrar, pero ése es otro cantar). No tengas miedo a la contradicción o al debate. Es incómodo, pero precisamente eso es aprender. El proceso no siempre es suave, pero sí extremadamente enriquecedor… y todo se saborea mejor entre compas.

  7. Descansa.
    Probablemente soy la peor persona para dar este consejo (porque en casa del herrero, azadón de palo), porque aceptar este último básico me ha sido casi imposible. Sin embargo, descansar es un acto de cuidado para une misme, el cerebro hace conexiones insospechadas e incluso hace que los rompecabezas que no puedes hacer encajar se armen así, en el momento menos esperado. Descansar es un derecho universal e inalienable. No permitas que el capitalismo te convenza de lo contrario y date la oportunidad si la circunstancia te lo permite.

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