Entrevista con Natalia Bermúdez, directora de «Apnea» y «Norte»

Por Fabiola Santiago

Foto: Cortesía

¿Pueden lxs directorxs de documental hacer buenas ficciones? Por supuesto.

En 2024, Natalia Bermúdez fue prueba de que el documental y la ficción no son irreconciliables al conseguir reconocimientos en ambos formatos. En la ceremonia del Ariel realizada en septiembre, la egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) conquistó los premios a Mejor Cortometraje de Ficción y Mejor Cortometraje Documental por Apnea y Norte, respectivamente. En el primero se narra una historia de pasión y violencia entre una joven y su entrenadora, mientras que en el segundo acompañamos a Rodrigo, hermano de la directora, en su trayecto para superar las adicciones. Con estilos muy distintos, ambos trabajos comparten la sensibilidad de su creadora, quien también es directora de fotografía y guionista, y vive explorando las posibilidades que ofrece el cine. De esto platicamos en la siguiente entrevista.

Natalia Bermúdez: Yo antes quería ser actriz de teatro. Al final terminé estudiando cine y lo que me pasó entrando a la carrera fue tener la sensación de que el cine era un arte que estaba como muerto, que dentro del proceso de hacerlo se perdía un poco la vida que el teatro inevitablemente tiene, en donde hay un riesgo y el saber que cada representación es distinta. Sentía que al cine le faltaba esa vida, entonces al dirigir ficción intento buscar esa vida, dejar un espacio de incertidumbre, a pesar de que soy megaperfeccionista.

En documental me pasó que sentí encontrar esa vida que estaba buscando, ese riesgo, mucha más exploración que desde la ficción. Creo que la verdadera diferencia entre los dos proyectos, más que en el género, está en la forma en que los hice. Son proyectos bien distintos. Yo creo que puede haber películas de ficción que se pueden parecer más a Norte, que a Apnea, por ejemplo. Obviamente la ficción y el documental son distintos y hay lugares donde se encuentran, lo cual me parece muy padre. Para mí este reconocimiento doble significa muchísimo más que el mero reconocimiento, porque siempre he pensado que encasillar en géneros es un enemigo de la creatividad, porque mata esa exploración, esa vida, esa incertidumbre. Pensar en una vida dirigiendo en donde no tenga la posibilidad de sentir incertidumbre, me da mucha flojera; lo que quiero es entrar a cada proyecto con un nivel de posibilidad de exploración.

Si a mí me dijeras “Sólo puedes hacer documental o sólo puedes hacer ficción, o sólo puedes dirigir y ya no puedes fotografiar o escribir”, diría “Qué horror, no me quiero dedicar a esto”, si lo divertido es poder recibir cada nuevo proyecto y entenderlo y darle forma.

NB: Sí, es como vivir y saber qué va a pasar en la vida. Ya para qué, ¿no? Lo lindo de la vida es que no sabemos qué va a pasar.

Norte. Dirección: Natalia Bermúdez

NB: Cuando me pregunto qué aprendí en la escuela, no te puedo decir exactamente qué, pero lo que sí es que construí una intuición muy fuerte. ¿Cómo lo hago? Quién sabe, es como un diálogo casi mágico que ocurre con los proyectos, que tiene que ver con la intuición. Y lo que es muy bonito es que todos los directores tenemos intuiciones distintas. Y yo creo que más bien no hay buenas ni malas decisiones, creo que las malas decisiones son las que no se piensan, y que pasa mucho en la industria. Luego me enoja mucho ver películas que digo “¿pensaron esta parte?”. Ahora me gusta mucho tener una plataforma y cierta credibilidad para poderlo decir, pero si yo tuviera una escuela de cine los haría escribir planas de “La cámara no muestra, narra”. Porque claro, es así de “hay que mostrar esta parte” o “hay que cubrir esta parte”. No, no hay que cubrir, hay que narrarla. No puedes poner la cámara y dejar que las cosas ocurran, lo tienes que narrar. Cuando tomas las decisiones tiene que ver con el cine que has visto, las imágenes que veo en mi vida diaria, con esas cosas que se me impregnaron en mi intuición, dentro de lo cual viene eso que llaman estilo.

NB: Sí, qué chido que me lo digas, porque sí era toda la intención. En Apnea el chiste era hacer un contrapunto, que es un concepto de potenciar el efecto de algo usando la herramienta contraria; ahí, en Apnea, la forma misma es un contrapunto de la historia. Es muy cuidada, estética, fría, pero que cuenta una historia tremendamente pasional y terrorífica. Tal vez esta historia se puede contar de otra forma y no va a estar mal, mal estaría no preguntarse cómo contarla.

Apnea. Dirección: Natalia Bermúdez

NB: Yo iba mucho al teatro y yo quería teatro y era un lenguaje que entendía muy bien Y terminé estudiando cine porque el papá de mi mejor amiga, que se llama Juan Pablo Villaseñor, nos metió a las dos a un workshop de realización en Arte7 cuando íbamos en la prepa. Mi amiga se salió y yo me quedé y me enamoré y quería ser fotógrafa. De ahí estudié foto fija (en la Escuela Activa de Fotografía), pero diría que mi primer gran referente fue Juan Pablo Villaseñor (cineasta ganador del Ariel a Mejor Dirección por la cinta Por si no te vuelvo a ver). Él y Elena Gallegos (periodista ganadora del Premio Nacional de Periodismo en 1998), que eran pareja en ese entonces, y son papás de mi amiga, ellos fueron los que me iniciaron en el cine y en el arte porque eran quienes me llevaban al teatro desde chiquita.

Y antes de entrar a la carrera, yo era superfan de Everardo González y del teatro de Alonso Ruizpalacios. Y es muy loco, porque terminaron siendo mis maestros. Los dos fueron mis sinodales de mi examen profesional, y desde ahí Everardo es mi gran mentor y ahora trabajamos juntos y es muy bonito y estoy muy agradecida. Amo a Alejandra Márquez, me vuela la cabeza, es una súper directora, justo ahora la tengo de asesora de un proyecto de Imcine de una película que voy a escribir. Y me siento muy afortunada de poder tener una cercanía con estas personas que tanto admiro. 

NB: Ya no recuerdo mucho cómo fue, porque escribimos este corto hace como cinco años. Yo la admiro mucho como escritora y entonces le dije que por favor la escribiera conmigo y de ahí salió. Dana tiene algo muy mágico cuando escribe y era algo que yo quería que fuera parte de mi tesis, sentía que era alguien que podía aportar muchísimo. Y en Bere, ya saldrá, fue un rodaje complicado, pero a ver cómo nos queda. Hemos estado viendo la corrección de color y estoy contenta, me dio mucha libertad creativa como fotógrafa.


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