Por Fabiola Santiago

Una joven atormentada por un fantasma hambriento, dos niños que intentan colarse al cine, y personas con más de un siglo de vida se encuentran entre los personajes que podrás ver en Sundance Film Festival: CDMX 2026, muestra de cine que por tercera ocasión se realiza en la capital de México. En una alianza entre el festival fundado por Robert Redford y la cadena de exhibición Cinépolis, llega una selección de 15 largometrajes y 6 cortometrajes estrenados en Sundance en enero de este año.
Sundance Film Festival: CDMX 2026 se llevará a cabo del 30 de abril al 3 de mayo, con Cinépolis Diana como sede principal. La venta de boletos comienza el 10 de abril a través del sitio web de Cinépolis. Aquí te dejamos una lista de recomendaciones y reseñas breves de algunas películas que podrás encontrar (la lista completa la encuentras en el sitio oficial de Sundance).
The Invite (dir. Olivia Wilde)

«One should always be in love – that’s the reason one should never marry». La película inicia con esta cita de Oscar Wilde y con ella hace su declaración de principios. Sin embargo, no se trata de otra historia meramente sufriente sobre el declive del amor dentro del matrimonio; Olivia Wilde se encarga de llevarnos a ese fracaso haciendo del dolor algo hilarante y mostrando lo absurdo de los pequeños vicios de la vida en pareja, desde la suma de rencores de años hasta los pequeños reclamos cotidianos por olvidar el vino o quemar el pan. Wilde (también en el cast) y Seth Rogen forman una pareja neurótica y desgastada; Penélope Cruz y Edward Norton son los vecinos apasionados y cool. Una cena une a estas duplas y las apariencias comienzan a caerse entre diálogos acelerados y situaciones risibles. El acompañamiento sonoro ayuda a construir una película trepidante que no da un segundo de respiro y desbarata la promesa del “felices para siempre”.
Después del tropiezo que fue No te preocupes, cariño (2022), Wilde remonta como directora con esta comedia ágil, inteligente y devastadora qué invita a pensarlo dos veces antes de dar el “sí”.
The Oldest Person in the World (dir. Sam Green)

¿De dónde viene la obsesión del ser humano por encontrar a la persona más vieja del mundo? ¿Qué respuestas buscamos en aquellos que han acumulado más años de experiencias? El director Sam Green se acerca con delicadeza a algunas de las personas que han alcanzado este récord y explora su propia fascinación con el tema. Más allá de analizar un fenómeno sociológico y capturar las preguntas recurrentes a las personas más longevas (“cuál es su secreto?”), Green se adentra en las ansiedades y temores en torno a la mortalidad y a la naturaleza efímera de la vida. Con un gran peso en la edición, el documental va entrelazando también etapas de su vida, enfermedad y paternidad, ofreciendo una perspectiva íntima y existencial, pero siempre con un tono amable y ligero.
Saccharine (dir. Natalie Erika James)

La obsesión por bajar de peso tiene consecuencias sobrenaturales en la nueva película de Natalie Erika James (Relic, 2020). La cinta nos introduce a la dismorfia corporal de Hana, una estudiante de medicina, a través de imágenes detalladas que aluden a lo hegemónicamente estético y deseable (cuerpos delgados, piel firme, músculos marcados) contrapuestas con encuadres grotescos que remiten a atracones de comida, excesos y sobrepeso. En un intento desesperado por alcanzar ese ideal de belleza, Hana recurre a pastillas hechas de cenizas humanas; así comienza su tormento, una mezcla de culpa por los métodos elegidos, problemas de salud por la delgadez que alcanza y la presencia de un fantasma hambriento y furioso.
Aunque la película intenta imitar al estilo más pop del body horror de Coralie Fargeat o Julia Ducournau, por momentos cae en los límites de la gordofobia que crítica. Aun así, es una interesante mezcla de horror corporal con terror fantasmal y algo de crítica a los cánones de belleza. Todo esto envuelto en un romance lésbico con un desenlace inesperado.
Marga en el DF (dir. Gabriela Ortega)

Hay películas que reconstruyen una época y otras que la evocan como si fuera un recuerdo prestado. Marga en el DF pertenece a la segunda categoría. Situada en el Distrito Federal de 1995, sigue a una joven dominicana que llega a encontrarse con su pareja y, en el proceso, descubre una forma distinta de habitar su propio deseo.
Más que el conflicto narrativo, lo que sostiene al filme es su atmósfera: una colección de gestos, objetos y sonidos que delinean una idea de lo mexicano atravesada por la distancia (temporal y cultural). En ese sentido, la decisión de filmar en 16 mm no es solo estética; hay una voluntad clara de inscribir la historia en una materialidad que remite al pasado, de hacer que la imagen misma cargue con el peso de la memoria. Gabriela Ortega apuesta por una narrativa contenida, donde el desplazamiento emocional de su protagonista se traduce en pequeños gestos más que en grandes rupturas.
Los mentirosos (dir. Eduardo Braun Costa)

El primer cortometraje de Eduardo Braun Costa parte de una anécdota mínima (dos niños que quieren entrar al cine sin permiso) para construir algo más amplio: un retrato de ese momento ambiguo en el que la infancia comienza a dar lugar al mundo adulto.
Ambientada en la Argentina de principios de los 2000, la película sitúa a sus protagonistas en un espacio clave: el centro comercial, territorio de consumo pero también de exploración. La aparición de un adulto desconocido que accede a hacerse pasar por padre introduce una tensión inquietante. Braun Costa demuestra un control notable del ritmo y de la atmósfera, pero más allá de lo técnico, lo que distingue al cortometraje es su capacidad para capturar una experiencia emocional muy específica, la mezcla de fascinación, incertidumbre y anhelo con la que se empieza a mirar el mundo de los mayores.
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